NUESTRO CUERPO COMO MEDIO DE EXPRESIÓN
- 3 de junio de 2021
- Publicado por: SAGI
- Categoría: Cuerpo , Mindfulness ,

CONSEJOS PARA RECONOCER TU CUERPO AL DANZAR
Cuando escuchamos la palabra danzar o bailar; como seres racionales, pensamos que necesitamos de experticia para poder hacerlo “bien”. Siempre nos cuesta reconocer y aceptar nuestro cuerpo, el simple hecho de mirarnos al espejo nos abruma y terminamos juzgando aspectos sobre este. No todos tenemos una buena relación con nuestro cuerpo, tenemos miedo a expresarnos, tenemos tantos bloqueos mentales que nos olvidamos de sentirlo como una fuente de energía, que todos los días nos habla y la única forma de que lo escuchemos es cuando estamos enfermos o por simple capricho de seguir estándares de belleza absurdos. Nuestro cuerpo necesita atención, poder cuidarlo, sentirnos libres y agradecidos con él es lo primero.
Como practicante de la danza, puedo afirmar que todos podemos bailar, quizá debamos resignificar y comprender lo que realmente es danzar. En el universo todo está en constante movimiento, al igual que nuestro cuerpo; sé que cuando bailamos la relación con nuestro cuerpo cambia, es un encuentro íntimo con nosotros mismos pues la danza es un reflejo de lo que somos. No se trata de ser el mejor o hacerlo perfecto, basta con sentirnos bien; de esta manera, afirmando nuestros sentidos encontramos nuestro ser. La danza nos despierta y lo mejor de todo es que no necesitas gran cosa para hacerlo, tan solo un ambiente ideal, buena música y nuestro propio instrumento que es perfecto y con eso basta.
A continuación queremos darte algunos consejos para que empieces a escuchar tu cuerpo; en la medida, en que esto te permita reconocer cada parte de este:
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Pon música que te relaje, que te ponga alegre.
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Ponte a solas frente a un espejo con ropa cómoda de tu preferencia, (recuerda y ten presente evocar que es tu momento íntimo).
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Mírate y respira profundo, obsérvate desde los pies hasta la cabeza.
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Trata de no pensar, cada pensamiento que llegue así mismo déjala ir y sigue respirando.
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Evoca los sonidos de tu cuerpo, cómo los latidos del corazón están siempre ahí, como la sangre corre por tus venas, tus pulmones inspiran y expiran.
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Empieza a sentir la fuerza de gravedad atravesando tu cuerpo, desde la corona de tu cabeza y como tus pies se anclan al piso.